Los bancos dicen tener el dinero listo. El problema es que la mayoría de las pequeñas y medianas empresas mexicanas no puede —o no sabe cómo— tomarlo. Mientras instituciones como Santander reportan liquidez y metas de colocación histórica para 2026, el crédito al sector privado en México apenas representa 39% del PIB, muy por debajo de economías comparables como Chile o Brasil. La brecha no es de oferta: es de acceso.
La meta bancaria frente al freno real
Santander México se fijó para 2026 la meta de colocar 36,000 millones de pesos adicionales en crédito a pymes y Personas Físicas con Actividad Empresarial (PFAEs), sumar 40,000 nuevos clientes y otorgar 16,000 nuevos créditos.1 La cartera pyme del banco crecía alrededor de 6% anual y el número de clientes avanzaba 4.4%, ritmos similares a los observados durante 2025.2
Pero el propio banco reconoce que el obstáculo no está en la ventanilla, sino antes de llegar a ella. Marcos Abal, director ejecutivo de Pymes de Santander México, sostuvo que separar las finanzas personales de las empresariales, mantener estados de cuenta ordenados y demostrar flujos suficientes son condiciones indispensables para acceder al financiamiento, y que ese problema es especialmente relevante entre los negocios más pequeños.2
Con historial y un proyecto viable, sí hay crédito
Marcos Abal, director ejecutivo de Pymes de Santander México

México, rezagado frente a la región
El tamaño del problema se ve en la comparación internacional. El crédito al sector privado equivale a alrededor de 39% del PIB en México, frente a 54.4% en Colombia, 93% en Brasil, 119.3% en España, 130.5% en Chile, 140.3% en Estados Unidos y 218.9% en Canadá, de acuerdo con datos del Banco de Pagos Internacionales (BIS).2
La banca estima que el financiamiento total al sector privado crecerá 6.1% durante 2026, frente a una expansión económica prevista de apenas 1.2%. Sin embargo, reconoce un rezago de entre seis y nueve meses entre la actividad económica y la crediticia, por lo que la recuperación del crédito comenzaría de forma paulatina hacia el cuarto trimestre.2
Lo que hay que saber
- Morosidad bajo control
El índice de morosidad de la cartera pyme se ubicó en 1.8%, según cifras de la CNBV recopiladas por la Asociación de Bancos de México (ABM).
- Peso económico de las pymes
Las pymes representan 99.8% de las empresas en México y generan alrededor de 71% del empleo, según Expansión.
- Tasas todavía altas
Aunque Banxico recortó su tasa de referencia de 7% a 6.75%, especialistas señalan que la tasa real de crédito a pymes puede duplicar la tasa interbancaria.
El programa Mi Primer Crédito y la apuesta de Nafin
En paralelo a la banca privada, el gobierno federal activó programas de financiamiento operados por Nacional Financiera (Nafin) y Bancomext, con créditos que van desde 500,000 pesos hasta 30 millones de dólares y plazos de hasta 15 años.3 El esquema busca modernizar a las 234,000 pequeñas y medianas empresas registradas en el país, según el censo económico del INEGI 2024.
El programa Mi Primer Crédito ofrece hasta 5 millones de pesos a cinco años para negocios que nunca han tenido un préstamo bancario, justamente el segmento que la banca privada identifica como el más difícil de atender.3 Carlos Torres Rosas, director general de Nafin y Bancomext, presentó el esquema el 10 de septiembre en la conferencia matutina del gobierno federal.
Sin embargo, no todos coinciden en que esta ventanilla resuelva el problema. Juan Antonio Guzmán Acosta, presidente del Consejo Nacional de Empresas Consultoras (Cnemco) León, ha señalado que, de momento, Nafin no es una opción de crédito real para la mayoría de las micro y pequeñas empresas.4
- Micro crédito: hasta 500,000 pesos a tres años, para empresas en etapa inicial.
- Mi Primer Crédito: hasta 5 millones de pesos a cinco años, sin historial bancario previo.
- Financiamiento vía Bancomext: hasta 30 millones de dólares para proyectos de mayor escala.

El otro frente: pagar en efectivo cierra la puerta del banco
A la falta de historial se suma un problema de información. Especialistas del sector financiero consideran que digitalizar pagos, cobros y tesorería genera una huella financiera que ayuda a las instituciones a medir el riesgo de una pyme y facilitar su acceso al crédito.5 El crédito empresarial formal apenas representa 35% de la cartera total, de acuerdo con la Política Nacional de Inclusión Financiera 2025-2030, y entre las principales barreras las empresas señalan tasas y comisiones altas, exceso de requisitos y trámites complejos.
Con la discusión en el Congreso de la Ley de Economía Digital, que contempla reducir el uso de efectivo, parte del debate se traslada a si migrar operaciones hacia cuentas y canales electrónicos puede cerrar esa brecha de información que hoy excluye a miles de negocios del sistema financiero formal.5













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