El consumo privado de los hogares mexicanos —el motor que mueve cerca del 70% del PIB— no avanzó ni un peso en julio de 2026: tuvo una variación mensual de 0%, después de haber caído 0.5% en junio, de acuerdo con el Indicador Mensual del Consumo Privado (IMPC) que publicó el Inegi el pasado 6 de octubre. El dato confirma lo que ya se veía venir desde la cocina de cada casa: ni el Mundial de Futbol, que México coorganizó con 13 partidos en territorio nacional, logró que la gente soltara más dinero en la tienda.
Lo que dicen los números
El resultado de julio no solo decepcionó frente al mes anterior: también quedó por debajo de lo que el propio Inegi había anticipado. El avance esperado era de 0.2%, calculado a través del Indicador Oportuno del Consumo Privado (IOCP), una estimación econométrica que el instituto publicó a mediados de septiembre.1
La variación nula de julio se explica, principalmente, por una menor compra de bienes de origen nacional, mientras que los productos importados sostuvieron algo de impulso.1 En otras palabras: cuando el presupuesto aprieta, las familias no necesariamente compran menos, pero sí cambian qué compran y dónde.
Visto en el espejo retrovisor de un año completo, el panorama tampoco es alentador: de forma interanual el consumo privado creció 1.1% en julio, una desaceleración frente al 1.6% de junio y el ritmo más bajo desde julio de 2025, cuando el indicador avanzó apenas 0.3%.1
El Mundial no fue el salvavidas esperado
El estancamiento del consumo privado coincidió, de forma casi irónica, con la recta final del Mundial de Futbol 2026, torneo del que México fue coorganizador y en el que se jugaron 13 partidos en el país, incluyendo los de la selección mexicana.1 La expectativa de muchas marcas era clara: que el ambiente futbolero empujara las ventas de botanas, bebidas y pantallas. La realidad del dato oficial dice otra cosa.
Un estudio de NielsenIQ ya había anticipado parte de este freno: durante los partidos, categorías como el chocolate llegaron a crecer hasta 40% en volumen y el vino 27%, pero ese impulso fue puntual y acotado a la semana del encuentro, no una tendencia sostenida de gasto.3 El consumidor, dice la misma firma, se volvió más selectivo: buscó promociones, empaques familiares y marcas más baratas antes que gastar de más por la fiesta deportiva.
El Mundial no es solo un evento deportivo; para el mercado minorista, es una partida estratégica donde el balón se disputa en el terreno del presupuesto familiar.
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La inflación, el otro freno de mano
Mientras el consumo patina, los precios no han dado tregua total. En agosto de 2026, el Índice Nacional de Precios al Consumidor (INPC) se ubicó en 145.462 puntos, con un aumento mensual de 0.20% y una inflación anual de 3.26%, de acuerdo con el boletín del Inegi.2 Un año antes, en agosto de 2025, la inflación anual había sido de 3.57%, así que la variación general ha cedido terreno, pero no de forma pareja: dentro del índice subyacente —el que excluye los precios más volátiles— las mercancías subieron 0.11% y los servicios 0.21% en el mes, y los productos agropecuarios treparon 0.78 por ciento.
Hoy, 8 de octubre, el Inegi tiene programada la publicación del dato de inflación de septiembre, justo el mismo día en que Banxico difunde la minuta de su más reciente decisión de política monetaria.1 Ese cruce de calendarios no es casualidad: el banco central vigila de cerca cómo evoluciona el gasto de los hogares antes de mover la tasa de interés, porque un consumo débil combinado con precios que aún no bajan a la meta de 3% complica cualquier decisión.
Lo que hay que saber
- Consumo privado de julio
Variación mensual de 0%, tras una caída de 0.5% en junio, según el Inegi.
- Crecimiento interanual
El consumo privado avanzó 1.1% respecto a julio de 2025, el ritmo más bajo desde julio de ese año.
- Inflación anual (agosto 2026)
El INPC cerró agosto en 3.26% anual, según el boletín oficial del Inegi.
- Próximo dato clave
El Inegi publica hoy, 8 de octubre, el INPC de septiembre junto con la minuta de Banxico.
Qué significa para el bolsillo
Para una familia promedio, estos números se traducen en algo muy concreto: el ingreso no alcanza para gastar más, aunque los precios ya no suban tan rápido como hace un año. Es como cuando subes de quincena a quincena y sientes que el dinero te rinde igual o peor, aunque el aumento en la etiqueta del súper ya no sea tan brutal como antes. Esa es la 'doble cuenta' de la desinflación: baja el ritmo de los precios, pero el salario real de muchos hogares no se recupera a la misma velocidad, y entonces el consumo se queda plano.
Para las PyME que dependen del gasto de los hogares —tiendas de abarrotes, restaurantes, comercio al por menor— el mensaje es de cautela: no conviene apostar el inventario a una recuperación sostenida del consumo solo porque hubo un evento masivo como el Mundial. El gasto discrecional, el de los gustos y lujos pequeños, sigue siendo el primero que las familias recortan cuando el presupuesto no da para más.4















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