El salario mínimo general en México aumentó 13% en 2026, hasta 315.04 pesos diarios, y el salario base de cotización promedio de los puestos afiliados al IMSS llegó a 669.10 pesos diarios al cierre de junio, con un crecimiento de 6.4% anual por encima de la inflación. Sin embargo, una columna publicada en Publimetro México advierte que estos avances numéricos no garantizan por sí solos la confianza de los trabajadores si los criterios salariales siguen siendo opacos o las promociones dependen de cercanías con jefes en lugar de méritos.
Lo que dicen los números oficiales
Los datos duros muestran una mejora medible en el ingreso laboral formal. En 2026, el salario mínimo general aumentó 13%, hasta 315.04 pesos diarios.1 Además, al cierre de junio, el salario base de cotización promedio de los puestos afiliados al IMSS llegó a 669.10 pesos diarios y creció 6.4% anual, por encima de la inflación, lo que en teoría representa una recuperación real del poder adquisitivo para los trabajadores formales.
Este incremento se suma a una tendencia de varios años. De acuerdo con la consultora AON, el incremento acumulado de 206% en el salario mínimo general fijado hacia 2026 modificó las estructuras de compensación en los centros de trabajo, generando un traslape entre las percepciones del personal sindicalizado y los sueldos de empleados de confianza2. La firma, que monitoreó a 265 empresas y una muestra de 189,000 trabajadores, documentó que el rezago de los tabuladores de nivel medio y alto frente a la base operativa eliminó ventajas de retención que antes existían en el mercado laboral.
Lo que hay que saber
- Salario mínimo 2026
El salario mínimo general subió 13%, hasta 315.04 pesos diarios.
- IMSS
El salario base de cotización promedio de los afiliados al IMSS llegó a 669.10 pesos diarios al cierre de junio, con un alza de 6.4% anual.
- Compresión salarial
AON documentó que puestos técnicos sindicalizados llegan a percibir hasta 76,000 pesos mensuales, igualando a coordinadores de confianza.

El otro lado: compromiso laboral bajo
El aumento nominal del salario no se ha traducido en mayor compromiso de los trabajadores con sus empleos. El informe 2026 de Gallup muestra que, en América Latina y el Caribe, solo 30% del personal está realmente comprometido con su empleo; 59% no lo está y 11% está activamente desconectado1. Este dato revela una brecha entre el ingreso que reciben los trabajadores y la relación que construyen con las organizaciones para las que trabajan.
Según el argumento de la columna, la confianza laboral no depende solo de la cifra del cheque de nómina, sino de que el trabajador pueda responder afirmativamente a preguntas básicas sobre su rol, su remuneración y su posibilidad de crecer dentro de la empresa1. Un aumento salarial que no viene acompañado de reglas claras sobre cómo se determinan sueldos y ascensos puede recuperar poder adquisitivo sin generar la confianza que retiene talento a largo plazo.
Pero un aumento puede recuperar poder adquisitivo sin generar confianza si los criterios son opacos, las cargas injustas, las promociones dependen de cercanías o las ganancias de productividad nunca llegan a quienes las producen.
Columna de opinión, Publimetro México
La realidad de millones de hogares
El contraste con la estadística agregada es marcado cuando se observa la distribución real del ingreso laboral. Datos de la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE) al cierre del primer trimestre de 2026 mostraron que 77.8% de los trabajadores vive con uno o máximo dos salarios mínimos, reflejo de un mercado laboral donde tener empleo ya no significa vivir mejor3. Del total, 27 millones 997 mil 881 personas (47%) ganan hasta un salario mínimo, y otros 18 millones 363 mil 411 (30.8%) perciben entre uno y dos salarios mínimos.
El Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) también reportó que todos los puestos creados en los últimos 12 meses fueron informales, mientras el empleo formal perdió fuerza y el año arrancó con la cancelación de 233 mil espacios laborales3. Esta combinación —salarios mínimos más altos en el papel, pero empleo formal debilitado— es el otro lado de la moneda que los indicadores agregados de nómina no siempre capturan.
- Hasta un salario mínimo: 27,997,881 personas (47%)
- Más de 1 y hasta 2 salarios mínimos: 18,363,411 personas (30.8%)
- Más de 2 y hasta 3 salarios mínimos: 3,608,337 personas (6.1%)
- Más de 3 y hasta 5 salarios mínimos: 1,413,888 personas (2.4%)

Qué significa para las empresas y los trabajadores
Para las PyME y áreas de recursos humanos, el mensaje detrás de estos datos es que cumplir con el salario mínimo legal —o incluso superarlo— no resuelve automáticamente los problemas de rotación y baja productividad si la política salarial carece de criterios explicables. La columna plantea que la mejor política salarial no es la que cuesta menos hoy, sino la que permite que la empresa y su gente crezcan mañana1, una idea que choca con la presión de costos que enfrentan negocios pequeños tras años de incrementos acumulados al salario mínimo.
El riesgo para los hogares mexicanos es doble: por un lado, el poder adquisitivo formal mejora en el papel; por otro, la mayoría de los trabajadores permanece atrapada en rangos de uno o dos salarios mínimos, mientras el empleo informal sigue creciendo más rápido que el formal3. Esa combinación limita el efecto práctico de cualquier aumento nominal sobre el bolsillo de las familias.













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