La inversión fija bruta en México creció 1.4% en julio frente a junio, su mejor desempeño en tres meses, de acuerdo con cifras del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi). El repunte estuvo impulsado principalmente por la compra de maquinaria y equipo importado, mientras que la inversión hecha dentro del país avanzó a un ritmo más moderado, en un contexto donde analistas advierten que el gasto público sigue sosteniendo buena parte del impulso frente a un capital privado que no termina de despegar.
Qué mostró el dato de Inegi
El Inegi informó que el capital físico se incrementó 1.4% en julio respecto a junio, al descontar inflación, variaciones estacionales y efectos de calendario.1 Se trata del segundo mes consecutivo de avances y el mejor resultado desde abril pasado.
El componente que más destacó fue el gasto en maquinaria, equipo y otros bienes importados, que aumentó 7.8%, su ritmo más rápido desde noviembre de 2020.1 En contraste, la inversión en maquinaria y equipo fabricados dentro de México se elevó 2.1%, un avance más modesto frente al segmento importado.
Lo que muestran las cifras de julio
- Capital físico
Creció 1.4% mensual, el mejor resultado en tres meses, según Inegi.
- Maquinaria importada
Avanzó 7.8%, su mayor ritmo desde noviembre de 2020.
- Maquinaria nacional
Subió 2.1%, un ritmo más moderado que el componente importado.
- Tipo de cambio
El peso promedió 17.46 por dólar en julio, según el tipo de cambio FIX de Banco de México.

Por qué pesa el tipo de cambio
El gasto en activos comprados en el extranjero está directamente influido por la paridad del peso frente al dólar, que en julio promedió 17.46 pesos según el tipo de cambio FIX que determina el Banco de México.1 Un peso relativamente fuerte abarata la importación de maquinaria y equipo para las empresas que invierten en modernizar sus plantas, lo que ayuda a explicar por qué ese componente creció más rápido que la producción nacional de bienes de capital.
La lectura de los analistas
Para Janneth Quiroz Zamora, directora de Análisis Económico, Cambiario y Bursátil de Monex, las cifras muestran una recuperación gradual, aunque desigual entre sus componentes, con una marcada dependencia del gasto público frente a la debilidad que persiste en el capital privado.1 La especialista advirtió que el desempeño futuro de la inversión seguirá ligado a factores externos.
Analistas de Banorte, por su parte, señalaron que las necesidades de equipamiento especializado asociadas a la compra de bienes de capital del exterior seguirán impulsando la inversión, y mencionaron como ejemplo proyectos como la nueva planta de camiones de Volvo en Nuevo León.1
El desempeño de la inversión seguirá estrechamente ligado a la evolución del entorno comercial.
Janneth Quiroz Zamora, directora de Análisis Económico, Cambiario y Bursátil de Monex
El contexto detrás del dato mensual
El repunte de julio ocurre en medio de un año marcado por cifras récord —pero con matices— en la inversión extranjera directa (IED). La Secretaría de Economía reportó que al cierre del primer semestre de 2026 México captó 34,968 millones de dólares de IED, lo que la dependencia calificó como un máximo histórico para ese periodo. Sin embargo, el propio reporte reconoce que la reinversión de utilidades representó el 88.5% de ese total, mientras que las nuevas inversiones —el capital que realmente abre plantas y genera empleo adicional— cayeron con fuerza, lo que ha llevado a economistas como Víctor M. Cuevas Ahumada a pedir cautela antes de celebrar el dato como una señal de expansión productiva sin matices.
Estados Unidos se mantuvo como el principal inversionista en México, con el 48.2% del total captado en el primer semestre, equivalente a 16,871 millones de dólares, y junto con Canadá concentró el 53.2% de la IED, lo que la Secretaría atribuyó a la profunda integración de las cadenas de valor en América del Norte.2

Qué sigue
Tanto Monex como Banorte coinciden en que el rumbo de la inversión en los próximos meses dependerá en buena medida de dos variables externas: el avance de las negociaciones comerciales entre México y Estados Unidos, y la permanencia o ajuste de las medidas arancelarias vigentes en sectores estratégicos.1 Para las empresas mexicanas, sobre todo las PyME proveedoras de manufactura y maquinaria, el reto será traducir este repunte de corto plazo en decisiones de inversión sostenidas, en un entorno donde el gasto público sigue haciendo un trabajo más pesado del que hace el capital privado.













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