Que los precios suban menos no significa que a las familias les alcance más. La inflación anual en México descendió a 3.10% durante la primera quincena de julio de 2026, su nivel más bajo desde mayo de 2020, según el INEGI1. Pero especialistas consultados advierten que esa moderación no responde a una mejora en el bolsillo de los hogares, sino a que el consumo interno se está debilitando.
Menos inflación, pero por las razones equivocadas
Es fácil confundir una inflación más baja con un alivio real. Pero en este caso son dos cosas distintas: los analistas económicos consultados coinciden en que la moderación de los precios no responde a una mejora en el poder adquisitivo de las familias, sino al debilitamiento del consumo interno1.
Es como cuando en la casa dejas de comprar carne porque subió mucho, y luego alguien dice "qué bien, ya no gastas tanto en el súper". No es que la carne se haya puesto barata: es que dejaste de comprarla. Eso es lo que está pasando a nivel nacional: el gasto de los hogares es uno de los principales motores de la economía mexicana y su desaceleración podría anticipar un menor ritmo de crecimiento en los próximos meses1.
Los especialistas sostienen que la menor inflación está ligada a una demanda más débil y no a una reducción real del costo de vida, porque el consumidor sigue enfrentando precios elevados mientras muchos productos aplican la llamada 'reducflación' (menos contenido al mismo precio) en lugar de bajar sus etiquetas1.
Lo que dicen los números
- Inflación de julio
3.10% anual en la primera quincena, el nivel más bajo desde mayo de 2020, según el INEGI.
- Qué bajó de precio
El jitomate cayó 13.18% y el frijol 10.2% anual por mayor disponibilidad agrícola.
- El riesgo detrás del dato
La caída de precios coincide con menor demanda de los hogares, no con mejor poder de compra.

El gasto que ya viene comprometido
Antes de que llegue cualquier gasto extra, el presupuesto familiar ya está apretado. Según la Encuesta Nacional de Ingresos y Gastos de los Hogares (ENIGH) 2024 del INEGI, el gasto corriente monetario promedio de los hogares mexicanos fue de 15,891 pesos mensuales2. De ese total, 37.7% se destinó a alimentos, bebidas y tabaco —equivalente a 5,994 pesos al mes— y otro 19.5% a transporte y comunicaciones, unos 3,106 pesos.
Esto significa que más de la mitad del gasto de una familia mexicana ya está comprometido solo en comer y trasladarse, antes de pensar en cualquier otra cosa. Y septiembre, con las Fiestas Patrias, añade una presión adicional: la cena del 15, las reuniones y los traslados se acumulan en pocos días mientras los gastos habituales del mes siguen llegando2.
Septiembre es, sin que se note, el primer termómetro real de la temporada de mayor consumo del año.
Lisset May Cervantes, vicepresidenta sénior de Ventas de Kueski
No a todos les pega igual
La otra cara de la moneda: no todos los hogares sienten la inflación de la misma manera. De acuerdo con el INEGI, la inflación en los hogares que perciben arriba de seis salarios mínimos fue de 1.68% en el acumulado del primer semestre de 2026, la más alta entre los estratos de gasto3. En contraste, el grupo más vulnerable —quienes reciben hasta un salario mínimo, unos 315 pesos diarios— reportó una inflación de apenas 1.01% en el mismo periodo4.
Pero ese número engañoso esconde otro problema: en los hogares de menores ingresos se registró el mayor incremento en seguros y servicios financieros, de 5.96%, mientras que restaurantes y servicios de alojamiento subieron 3.55%4. Es decir, aunque su canasta general suba menos, los servicios que más encarecen son justo los que menos margen dejan para imprevistos.

Lo que viene: Paquete Económico 2027 y más presión fiscal
Mientras el consumo se enfría, el Gobierno federal ya puso sobre la mesa el Paquete Económico 2027, presentado la semana del 7 al 11 de septiembre. La Secretaría de Hacienda y Crédito Público propone un gasto de 10.63 billones de pesos, un déficit fiscal de 3.9% del PIB y una deuda equivalente a 55% del PIB, además de buscar mayor recaudación mediante fiscalización y cambios en las deducciones empresariales5.
Es la típica cuenta de dos lados: si el Gobierno recauda más ampliando la base de contribuyentes y reduciendo la evasión, puede sostener programas y servicios; pero si la carga recae sobre los mismos contribuyentes formales, sube el costo de cumplir y se reduce el margen para contratar o invertir6. Y los impuestos al consumo, cuando existen, suelen sentirse rápido en el precio final que paga la familia.















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