El bolsillo de los mexicanos llega a la segunda mitad de 2026 con dos señales que no cuadran del todo: el consumo privado se desaceleró al arrancar el año, según el INEGI, mientras la confianza de las familias sobre los precios futuros se mantiene en niveles pesimistas, de acuerdo con la Encuesta Nacional sobre la Confianza del Consumidor (ENCO). Es la diferencia entre lo que se anuncia —una economía que crece a tasa anual— y lo que realmente se siente en el súper: productos como la papa acumularon incrementos de doble dígito, y las familias ya reorganizan su gasto para que alcance.
Qué dice el dato oficial
De acuerdo con el Indicador Mensual del Consumo Privado (IMCP) del INEGI, enero de 2026 cerró con una disminución del 1.6% mensual en el consumo de bienes y servicios de los hogares, comparado con diciembre de 2025.1
La caída no fue pareja: el consumo de bienes importados retrocedió 6.8% en un solo mes, mientras que el de bienes nacionales bajó 0.7%, según el mismo reporte del organismo.1 Es decir, el ajuste golpeó con más fuerza a los productos que dependen del tipo de cambio y de cadenas de importación, el tipo de compra que primero se recorta cuando el presupuesto familiar aprieta.
Pese a la caída mensual, el consumo privado todavía mostró crecimiento en la comparación anual, lo que confirma que no se trata de una caída en picada, sino de una desaceleración dentro de una tendencia que sigue siendo positiva en el año.

El pesimismo que no baja
Los indicadores complementarios de la ENCO —encuesta que elaboran de forma conjunta el INEGI y el Banco de México— muestran que el indicador que pregunta a los hogares cómo esperan que se comporten los precios en los próximos 12 meses se ubicó en apenas 15.3 puntos durante los primeros cinco meses de 2026.2
Esa cifra representó un avance marginal de solo 0.1 puntos frente a abril, pero una caída de 2.7 puntos frente a mayo de 2025.2 En esta escala, entre más bajo el número, mayor es el pesimismo: las familias mexicanas anticipan una inflación más agresiva hacia el cierre del año, no un alivio.
El pesimismo tiene respaldo en los precios que ya se observaron: durante la primera quincena de mayo, la papa registró un incremento de 56.6%, el más severo para un periodo similar en los últimos años, según los datos recopilados de la ENCO.2
Lo que hay que saber
- Consumo privado
Cayó 1.6% mensual en enero de 2026, según el IMCP del INEGI.
- Bienes importados
Retrocedieron 6.8% en el mes, el componente más golpeado.
- Expectativa de inflación (ENCO)
Se ubicó en 15.3 puntos, con caída de 2.7 puntos frente a un año antes.
- Papa
Subió 56.6% en la primera quincena de mayo de 2026, el mayor aumento reciente para ese periodo.
Enero, el mes del golpe visible
El arranque del año también trajo un aumento directo en productos de consumo diario: alimentos y cigarros llegaron a subir hasta 15% en las primeras semanas de enero de 2026, de acuerdo con un análisis de precios por incidencia en el índice general de inflación.3
Ese tipo de incrementos afecta primero a los productos de mayor consumo cotidiano —los que más pesan en la canasta de cualquier familia—, por lo que su efecto en el índice general es más inmediato que el de bienes que se compran con menor frecuencia.
El consumidor mexicano, más cauto que nunca
Un estudio de NielsenIQ (NIQ), el Consumer Outlook: Guide to 2026, identificó el incremento de precios y la incertidumbre económica como las principales inquietudes de los consumidores mexicanos para 2026.4
Entre las preocupaciones que destaca el documento están los conflictos globales, la seguridad laboral y la posibilidad de no contar con recursos suficientes para cubrir las necesidades básicas del hogar.4 El estudio también encontró que 21% de los consumidores en México reportó haber perdido su empleo por factores económicos o geopolíticos en los últimos tres años.
La confianza en las marcas se volvió, además, un factor decisivo de compra: en México, 98% de los consumidores considera este elemento muy o algo importante al elegir qué comprar, frente a 95% en el promedio global, lo que coincide con un gasto más consciente y mayor preferencia por productos con transparencia en precio y contenido.4
El inicio de 2026 está marcado por la preocupación económica entre los consumidores mexicanos
Informe Consumer Outlook: Guide to 2026, NielsenIQ
El Mundial, un respiro comercial con letra chica
En medio de este panorama, el comercio de consumo masivo apuesta a que la Copa Mundial 2026 —que México coorganiza— dé un impulso puntual a las ventas. Según NIQ, entre 88% y 96% de los partidos del torneo se disputarán en horario de tarde o noche para América Latina, franjas que favorecen reuniones, compra de alimentos y gasto de última hora.5
Las categorías asociadas a los partidos suelen registrar un incremento promedio de 13% en volumen durante la semana en que se juegan los encuentros, de acuerdo con datos históricos de NIQ.5 Pero el mismo análisis advierte que el consumidor llega a este evento más cuidadoso con su dinero, en un contexto donde el gasto en alimentos, salud y pago de deudas compite directamente por el mismo presupuesto familiar.
La lectura para las marcas es clara: el Mundial puede activar ventas puntuales, pero no revierte el fondo del problema —un consumidor que sigue recortando entre categorías para que el gasto del mes cierre.

Qué significa para el gasto de cada casa
Para una familia promedio, estos datos se traducen en decisiones muy concretas: comparar más entre marcas, preferir presentaciones más rendidoras y priorizar los productos indispensables antes que los saludables o premium, prácticas que ya identifican los propios análisis de consumo del año.6
El costo semanal de la canasta básica se mueve en un rango de 800 a mil pesos, con ajustes moderados mes a mes, pero la percepción de que las opciones más saludables cuestan más limita que más hogares las adopten, según ese mismo análisis.6
Es la doble cuenta de este momento: el país crece en consumo si se mide en el año completo, pero mes con mes las familias sienten que el mismo billete rinde menos, sobre todo en productos importados y en alimentos básicos como la papa, que concentraron los aumentos más agresivos del semestre.
- Comparar precios entre marcas antes de comprar
- Elegir presentaciones más grandes o rendidoras
- Priorizar productos indispensables sobre saludables o premium
- Ajustar el gasto en alimentos, salud y pago de deudas dentro del mismo presupuesto
















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