México es el país de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) con el mayor aumento al salario mínimo en los últimos cinco años, con un incremento real de 68% entre enero de 2021 y abril de 2026, según el segundo Informe de Gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo. El dato, difundido primero por la propia OCDE en julio y retomado ahora en el informe presidencial, ubica a México como una excepción dentro del bloque de economías desarrolladas, en un contexto donde Estados Unidos y Canadá vieron caer su salario real en el mismo periodo.
El dato duro: de qué tamaño es el alza
De acuerdo con el informe presidencial, el salario mínimo nominal en México se ha más que duplicado desde enero de 2021, con un aumento acumulado de 122.3%, mientras que el incremento en términos reales —descontando la inflación— fue de 68%1. En el último año reportado, la subida interanual del salario mínimo real fue de 8.2%, frente a un promedio de 2.7% en el conjunto de la OCDE2.
El contraste con otras economías del bloque es marcado: en el mismo periodo, Estados Unidos registró una caída de 21.5% en su salario real y Canadá retrocedió 0.2%1. El segundo lugar en la comparación lo tiene Hungría, con un alza de 31.1%, seguida por Colombia, Lituania y Chile, con avances de 29%, 19.7% y 19.2%, respectivamente3.
Lo que hay que saber
- Incremento real acumulado
68% entre enero de 2021 y abril de 2026, el mayor entre los países de la OCDE.
- Incremento nominal acumulado
122.3% en el mismo periodo, según el informe presidencial.
- Salario mínimo mensual actual
9,584 pesos al mes, de acuerdo con la cifra reportada en el Segundo Informe de Gobierno.
- Comparación regional
Estados Unidos cayó 21.5% y Canadá 0.2% en salario real en el mismo lapso.

El origen del dato: el reporte de la OCDE
La cifra no nació en el informe de gobierno: la OCDE la había publicado en julio pasado en su edición 2026 del informe Employment Outlook (Perspectivas del Empleo). Según ese análisis, en el primer trimestre de 2026 los salarios reales en México estaban 15.1% por encima del nivel registrado cinco años antes, un avance solo superado por Turquía (78.6%), Hungría (29.8%) y Polonia (16.5%), y muy por encima de la media de la OCDE, de apenas 4.9%4.
El propio organismo atribuyó ese desempeño a los repetidos incrementos al salario mínimo aplicados durante los últimos dos gobiernos, así como a un crecimiento relativamente sólido de la productividad laboral, que avanzó 1.96% entre 2023 y 2024, frente a 0.62% en el promedio de la OCDE4.
Los salarios reales en México han seguido creciendo con fuerza.
OCDE, informe Perspectivas del Empleo 2026
Empleo: la otra cara de la moneda
El informe de gobierno también resalta el comportamiento del desempleo: la tasa se ubicó en 2.8% en junio de 2026, lo que coloca a México en la tercera posición entre los países con menor desocupación de la OCDE, solo detrás de Japón (2.5%) y Corea del Sur (2.7%)1. El contraste es amplio frente a España (10.1%), Chile (9.4%), Francia (8.2%) y Colombia (8%).
Sin embargo, la propia OCDE ha advertido en sus reportes que más de la mitad de los trabajadores mexicanos permanece en la informalidad, lo que limita el alcance real de estas mejoras salariales y de las prestaciones que llevan aparejadas, como el acceso a seguridad social y crédito para vivienda5.

Lo que el informe no resuelve
El propio organismo internacional matiza el optimismo del dato: junto con el alza salarial, documentó que México mantiene una legislación relativamente estricta para los contratos temporales y que las cláusulas de no competencia —que en la práctica limitan que un trabajador cambie de empleo— siguen siendo frecuentes en el sector privado, incluso entre empleados sin acceso a información confidencial5.
Estas restricciones, señala la OCDE, reducen la movilidad laboral y limitan el dinamismo del mercado de trabajo, un contrapeso que el Informe de Gobierno no aborda con el mismo detalle que el aumento salarial5. Para las empresas, en particular las pequeñas y medianas, el ritmo de incrementos al salario mínimo —que ya representa 73.7% del salario mediano nacional según la propia OCDE— implica una presión de costos laborales que se suma a la carga fiscal y de cumplimiento regulatorio del último sexenio.












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