En julio de 2026, la ocupación informal en México alcanzó su nivel más alto desde que el INEGI tiene registro: 34 millones 143 mil personas trabajaron sin acceso a seguridad social o en unidades económicas no registradas, lo que llevó la tasa de informalidad laboral a 56.2% de la población ocupada, según la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE). El dato revela una tensión estructural del mercado laboral mexicano: el empleo total crece, pero lo hace principalmente por la vía informal, mientras el sector formal pierde plazas.
Qué muestra el dato de julio
De acuerdo con el boletín de indicadores de ocupación y empleo del INEGI, la población ocupada en México —sumando actividades formales e informales— llegó a 60.8 millones de personas en julio, un incremento de 670,991 trabajadores respecto a junio.2 Sin embargo, ese crecimiento no se repartió de forma pareja: el número de personas en la informalidad aumentó en 1 millón 83 mil 880 durante el mes, mientras que la ocupación formal cayó en 412,889 personas, su mayor descenso desde julio de 2025.
Con esa caída, el sector formal se ubicó en 26.61 millones de personas ocupadas, muy por debajo de los 34.14 millones que integran la informalidad.2 La tasa de informalidad pasó de 55.0% en junio a 56.2% en julio, un salto de 1.2 puntos porcentuales en un solo mes, y superó también el 56.1% registrado en julio de 2025.7
Lo que hay que saber
- Informalidad en máximo histórico
34.14 millones de personas trabajaron en la informalidad en julio de 2026, el nivel más alto desde que el INEGI tiene registro en 2005.
- Tasa nacional
La tasa de informalidad laboral se ubicó en 56.2% de la población ocupada, frente a 55.0% en junio.
- Desempleo
La tasa de desocupación fue de 2.9% de la PEA, con 1.8 millones de personas buscando empleo activamente.
- PEA total
La Población Económicamente Activa sumó 62.6 millones de personas de 15 años y más.

El costo de crecer por la vía informal
El promedio de informalidad en lo que va de 2026 se ubica en 55.16%, por arriba del 54.87% registrado en todo 2025 y del 54.27% de 2024, lo que confirma una tendencia al alza y no solo una variación de un mes.1 En los primeros siete meses del año, México sumó un total de 377,764 empleos netos, resultado de la creación de 1.15 millones de plazas informales y la pérdida de 776,501 posiciones formales.
Para la analista Gabriela Siller, este comportamiento refleja un deterioro sostenido del mercado laboral formal.1 En un análisis de Banco Base, Siller advirtió que esa precarización tiene un costo directo sobre el crecimiento económico potencial del país.
one of the factors keeping the country in an economic stagnation trap
Gabriela Siller, Banco Base
Quién trabaja sin seguridad social
Del total de personas en informalidad, 18.9 millones —equivalentes al 31.1% de la ocupación total— laboran en unidades económicas que operan con los recursos del propio hogar y sin constituirse como empresas formales, un indicador que subió 1.2 puntos porcentuales frente a julio de 2025.4 En el ámbito urbano la informalidad es menor, con una tasa de 45.4%, lo que confirma que el fenómeno golpea con más fuerza a las zonas rurales y a las economías locales menos integradas a cadenas formales.
El reporte del INEGI también detalla que los trabajadores por cuenta propia aumentaron en 485,711 personas respecto a junio, mientras que los asalariados registraron una reducción de 197,428 plazas, un patrón que suele acompañar el paso de empleos con prestaciones hacia esquemas de autoempleo sin cobertura social.6
- Servicios: 43.8% de la población ocupada (26.6 millones de personas)
- Comercio: 19.6% (11.9 millones)
- Industria manufacturera: 15.9% (9.7 millones)
- Sector agropecuario: 10.6% (6.4 millones)
- Construcción: 8.7% (5.3 millones), el sector más dinámico del año con 523 mil empleos adicionales

El reto de generar empleo formal
Especialistas consultados en medios económicos señalan que México necesita generar entre un millón y un millón 100 mil empleos formales cada año solo para absorber a quienes se incorporan a la edad productiva.8 El desafío, advierten, no es solo generar más ocupación en términos absolutos, sino convertir ese crecimiento de la fuerza laboral en plazas formales que ofrezcan permanencia y acceso a seguridad social.
Para las empresas, la persistencia de la informalidad implica también una competencia desigual: los negocios que sí pagan impuestos y cuotas de seguridad social enfrentan costos que sus competidores informales no absorben, lo que erosiona la base fiscal y limita el financiamiento de programas sociales sostenidos por las contribuciones del sector formal.












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