Mientras la tasa de desempleo oficial en México se ubica en 2.9%, equivalente a 1.8 millones de personas, un indicador más amplio revela que 10.4 millones de mexicanos y mexicanas necesitan empleo: la llamada brecha laboral, que suma a los desocupados, a quienes trabajan menos horas de las que necesitan y a quienes dejaron de buscar trabajo por desánimo, alcanza 15.7% de la fuerza de trabajo potencial del país, según datos de la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE) del INEGI.1
Qué mide la brecha laboral y por qué el desempleo no basta
La tasa de desempleo, el indicador que habitualmente domina los titulares, capta solo a quienes buscan trabajo activamente y no lo encuentran. La brecha laboral es un concepto más amplio: funciona como una medida de la subutilización de la fuerza laboral y no sustituye a la tasa de desempleo, sino que la complementa para dimensionar cuánto talento y capacidad productiva permanecen desaprovechados en la economía.1
El indicador fue propuesto hace más de una década por los economistas David Blanchflower y Andrew Levin, y fue retomado por el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) en su informe Hacer que los mercados laborales funcionen: mejorar la productividad y el bienestar de los trabajadores en América Latina y el Caribe, donde se advierte que el desempleo por sí solo no refleja toda la magnitud de los desafíos del mercado laboral.2
Los tres grupos que componen la cifra
La brecha laboral se construye sumando tres poblaciones distintas que la ENOE mide por separado. Primero están los 1.8 millones de personas desempleadas, quienes buscan activamente trabajo sin encontrarlo, equivalentes al 2.9% de la fuerza laboral.1
Después se suman 3.9 millones de personas subocupadas —6.5% de la población ocupada—, es decir, trabajadores que sí tienen empleo pero con jornadas reducidas y que necesitan y están disponibles para trabajar más horas de las que el mercado actualmente les ofrece.1
El tercer componente lo integran 4.7 millones de personas disponibles para trabajar que permanecen fuera de la población económicamente activa por desánimo en la búsqueda de empleo.1 Al sumar los tres grupos, la brecha laboral llega a 10.4 millones de personas.
- Desempleados: 1.8 millones de personas que buscan trabajo activamente sin encontrarlo
- Subocupados: 3.9 millones de trabajadores con jornadas reducidas que necesitan más horas
- Desalentados: 4.7 millones de personas disponibles para trabajar que dejaron de buscar empleo

México, por encima del promedio regional
El contraste entre el dato oficial y la brecha laboral es considerable: la cifra de 10.4 millones es casi seis veces superior a los 1.8 millones de personas contabilizadas como desempleadas.1 El problema tampoco es exclusivo de México, pero el país se ubica en una posición desfavorable frente a la región: mientras la brecha laboral en América Latina alcanza 13.5% según el BID, en México llega a 15.7%, por encima del promedio.
Para las empresas, el dato de 10.4 millones no es solo una estadística social: apunta a un desafío distinto al de simplemente abrir vacantes. El reto no consiste únicamente en generar más puestos de trabajo, sino en crear oportunidades capaces de aprovechar de mejor manera la disponibilidad y las capacidades de quienes forman parte de la fuerza laboral potencial.1
Lo que hay que saber
- Tasa de desempleo oficial
2.9% de la PEA, equivalente a 1.8 millones de personas, según la ENOE.
- Brecha laboral total
15.7% de la fuerza de trabajo potencial, o 10.4 millones de personas.
- Promedio regional
El BID calcula que la brecha laboral en América Latina es de 13.5%, por debajo del nivel mexicano.
- Origen del indicador
Fue propuesto por los economistas David Blanchflower y Andrew Levin.
El otro lado del mercado laboral: informalidad y desempleo reciente
El dato de la brecha laboral se conoce en un contexto donde otros indicadores del mercado de trabajo también muestran presión. En marzo de 2026, la tasa de desempleo nacional subió de 2.72% en febrero a 2.80%, su nivel más alto en más de dos años, en un repunte que el INEGI atribuyó a la pérdida de puestos en la industria manufacturera y la construcción, así como al menor dinamismo de los servicios sociales y el transporte.3
A esto se suma la informalidad: la tasa correspondiente se ubicó en 54.8% en marzo de 2026, lo que significa que más de la mitad de las personas ocupadas en el país trabajan en empleos sin acceso a prestaciones ni seguridad social.3 Para el segundo trimestre de 2026, el INEGI reportó que la población desocupada sumó 1.6 millones de personas, con una tasa de desocupación de 2.7% de la PEA, el mismo porcentaje registrado un año antes.4
En el trimestre de abril-junio de 2026, la población desocupada sumó 1.6 millones de personas, cantidad que representó una tasa de desocupación de 2.7 por ciento de la PEA, mismo porcentaje que en el segundo trimestre de 2025
INEGI, Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo














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