El salario mínimo en México ya se ubica ligeramente por encima de lo que gana un trabajador típico en el país, una situación que el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) considera una señal de advertencia para la política salarial que ha caracterizado a los gobiernos de la 4T desde 2019. David Kaplan, investigador de la División de Mercados Laborales y Seguridad Social del organismo, pidió "cuidado mucho mayor" en los incrementos futuros, al advertir que la experiencia internacional muestra que seguir empujando el salario mínimo hacia arriba puede terminar promoviendo la informalidad en lugar de combatirla.1
Qué dijo el BID
En conferencia de prensa, Kaplan explicó que el salario mínimo mexicano ya se encuentra en 1.01 veces la mediana salarial del país, es decir, apenas por encima de lo que percibe la mitad de los trabajadores. Según el investigador, ese es precisamente el tipo de límite que la Comisión Nacional de los Salarios Mínimos (Conasami) debe vigilar de cerca antes de aprobar nuevos incrementos.1
"Amerita reflexión y cuidado mucho mayor hacia adelante con los aumentos", señaló Kaplan, quien insistió en que calibrar el nivel óptimo del salario mínimo es una tarea compleja, pero que rebasar cierto umbral "será contraproducente" y terminará perjudicando a los propios trabajadores.2
Seguir aumentando el salario mínimo puede promover la informalidad.
David Kaplan, investigador del BID

El otro lado: una política que sí funcionó
El propio Kaplan reconoció que, hasta 2023, el aumento sostenido del salario mínimo en México tuvo resultados favorables: redujo la desigualdad de ingresos, funcionó como referencia ("efecto faro") incluso para quienes se autoemplean, y no provocó una caída del empleo formal, de acuerdo con el informe Hacer que los mercados laborales funcionen, del cual es coautor.3
"Lo festejamos mucho", dijo Kaplan sobre esos resultados, aunque matizó que para 2026 la misma política ya muestra señales de advertencia.2 Entre 2016 y 2025, el salario mínimo multiplicó por 3.8 veces su valor nominal y elevó su poder adquisitivo por hora en 145% en términos reales, según un análisis de Banamex.4
La productividad no acompaña al salario
Kaplan también señaló como foco de alerta lo que produce la economía mexicana por trabajador ocupado. Entre 2000 y 2024, el PIB por trabajador en México cayó 2.8%, mientras que el ingreso laboral promedio creció 18.3% en términos reales en el mismo periodo, una brecha que, según el investigador, complica sostener incrementos salariales que no vengan acompañados de mejoras en productividad.3
Sofía Ramírez, directora de México ¿Cómo vamos?, matizó el diagnóstico al señalar que los fuertes incrementos reales al salario mínimo impulsados por la 4T sí permitieron una menor incidencia de la pobreza laboral, aunque recordó que la política laboral "es mucho más amplia" y debe acompañarse de políticas fiscal e industrial.1
Lo que hay que saber
- Nivel actual
El salario mínimo general es de 315.04 pesos diarios (9,582.47 pesos mensuales) desde enero de 2026, tras un aumento de 13%.
- Frontera Norte
En la Zona Libre de la Frontera Norte el salario mínimo diario es de 440.87 pesos, equivalente a 13,409.80 pesos mensuales.
- Relación con la mediana
El salario mínimo ya equivale a 1.01 veces la mediana salarial del país, según el BID.
- Informalidad
El 55% de la población ocupada trabaja en la informalidad y no está cubierta por el salario mínimo, de acuerdo con la ENOE del INEGI a junio de 2026.

Quién queda fuera de la protección salarial
La advertencia del BID cobra relevancia porque, pese al historial de incrementos, más de la mitad de los trabajadores en México no se benefician directamente de ellos. De acuerdo con la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo del INEGI, 55% de la población ocupada se encontraba en condiciones de informalidad laboral en junio de 2026, sin contrato formal ni cotización ante el IMSS o el ISSSTE.5
Esa brecha es también el argumento detrás de la advertencia de Kaplan: si el salario mínimo formal sigue subiendo más rápido de lo que crece la productividad, el riesgo es que las empresas —sobre todo las más pequeñas— opten por no formalizar puestos de trabajo en lugar de asumir el costo laboral adicional, ampliando aún más la brecha entre el mercado formal e informal.












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