México cierra el primer semestre de 2026 con una fotografía económica que no termina de cuadrar: la inflación se moderó, el PIB repuntó tras la contracción de inicios de año, pero el mercado laboral formal se debilita mes con mes. El Inegi informó que el PIB creció 1.5% en el segundo trimestre, tras una contracción de 0.6% entre enero y marzo1, mientras que el mismo instituto reportó que México tenía 84,000 personas ocupadas menos que doce meses atrás. La pregunta que queda flotando para hogares y empresas es si un crecimiento económico que no genera empleo puede sostenerse.
Precios que ceden, con matices
La inflación general se ubicó en 3.37% anual en junio de 2026, una moderación desde el 3.94% de mayo y el tercer mes consecutivo a la baja2. La inflación subyacente —que excluye los precios más volátiles— bajó de 4.19% a 4.03%, mientras que el componente no subyacente se desaceleró de forma más marcada, de 3.10% a 1.11%.
Detrás de esa moderación hay decisiones de política monetaria y medidas específicas: Banxico mantiene su tasa de referencia en 6.50% desde hace meses, una postura restrictiva que ha contenido la demanda, junto con medidas para estabilizar el precio de los combustibles y programas para contener los precios del jitomate y los productos pecuarios —carne, pollo, huevo y pescado—, que bajaron 6.89% anual1. Las frutas y verduras cayeron 3.11% mensual.
Pero ese alivio no llega parejo a todos los bolsillos: los precios de restaurantes, fondas y loncherías subieron 6.37% anual, casi el doble de la inflación general, lo que golpea en particular a quienes comen fuera de casa por motivos laborales1.
El tercer dato: empleo en retroceso
El 24 de julio, el propio Inegi anunció que México tenía 84,000 personas ocupadas menos que doce meses atrás, un dato que contrasta con el repunte del PIB y que confirma que el crecimiento económico no se está traduciendo en más plazas de trabajo1.
Ese deterioro no es aislado. El empleo formal cayó en 19,550 puestos entre junio y julio de 2026, de acuerdo con los registros del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), lo que convierte a julio de 2026 en el peor periodo junio-julio de toda la serie histórica del IMSS, que comenzó en 19973. El dato pesa más porque junio-julio suele ser una temporada favorable para el empleo formal: en 28 de los últimos 29 años, el número de trabajadores asegurados aumentó o prácticamente no cambió en ese periodo.
El contraste con el año anterior es contundente: en julio de 2025 se habían creado 107,501 empleos formales, uno de los mejores registros para ese mes3. El golpe de 2026 se concentró en los trabajadores eventuales del campo, que perdieron 18,222 puestos entre junio y julio y explican más del 90% de la caída neta del periodo.
Lo que hay que saber
- PIB del segundo trimestre
Creció 1.5% tras una contracción de 0.6% entre enero y marzo, según el Inegi.
- Inflación general (junio)
Se ubicó en 3.37% anual, tercer mes consecutivo a la baja.
- Tasa de Banxico
Se mantiene en 6.50% desde hace meses, en postura restrictiva.
- Empleo formal (junio-julio)
Cayó en 19,550 puestos, la peor caída junio-julio desde que existe el registro del IMSS en 1997.

Un patrón que viene de meses atrás
La debilidad laboral no es un episodio aislado de julio. En mayo, el IMSS ya había reportado una caída de 29,922 empleos formales, el segundo mes con cifras negativas en la creación de empleo en lo que va de 2026, atribuida a factores estacionales del sector agropecuario y a la cancelación de un registro patronal fraudulento4. En enero, el instituto reportó una reducción de 8,104 puestos, el resultado más bajo para ese mes desde 20095.
El Instituto Mexicano para la Competitividad (Imco) ha señalado que la pérdida de patrones registrados ante el IMSS afecta principalmente a micro, pequeñas y medianas empresas y refleja un aumento en el costo de la formalidad laboral6. Según el organismo, "el fenómeno lleva más de dos años" y las reformas laborales recientes no han sido acompañadas de apoyos específicos para las Mipymes, que han absorbido ese incremento de costos.
Pese a los tropiezos mensuales, el balance de doce meses todavía es positivo: entre mayo de 2025 y mayo de 2026 se crearon 346,637 empleos formales, un crecimiento anual de 1.5%, la cifra más alta observada en 20 meses4. Sin embargo, la industria de la transformación —manufactura— mostró pérdidas de empleo por segundo año consecutivo, con una variación anual de -1.4% en ese mismo periodo.
El fenómeno lleva más de dos años. Aunque las reformas laborales recientes buscan mejorar las condiciones de los trabajadores, no han sido acompañadas de apoyos específicos para las pequeñas y medianas empresas, que han absorbido el incremento en el costo de la formalidad
Instituto Mexicano para la Competitividad (Imco)
La automatización, un factor que empieza a pesar
Un elemento adicional complica el panorama a mediano plazo: la ventaja histórica de México, la mano de obra barata, pierde peso frente a la irrupción de la inteligencia artificial y la robotización en la manufactura, mientras factores como el acceso a electricidad, agua, ingenieros especializados e infraestructura logística ganan relevancia para decidir dónde instalar una planta1.
Ese fenómeno todavía pesa poco en México, pero crece con rapidez y plantea una contradicción no incorporada del todo a la estrategia del país para atraer inversiones: ¿cómo generará México empleo formal y mejor remunerado cuando las fábricas produzcan más con menos personal y la inteligencia artificial recorte la demanda de trabajo administrativo?1
El trasfondo salarial agrava el dilema: si casi la mitad de quienes trabajan gana apenas un salario mínimo, controlar los precios ayuda poco a mejorar el poder de compra si no hay más plazas formales y mejor remuneradas que las sostengan1.














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