El sector manufacturero mexicano vive una paradoja que golpea de forma desigual a empresas y trabajadores: mientras el personal ocupado acumula 41 meses consecutivos de caída anual —tres años y cinco meses a la baja—, quienes conservan su empleo reciben salarios cada vez más altos. Según la Encuesta Mensual de las Industrias Manufactureras (EMIM) del INEGI correspondiente a julio de 2026, el personal ocupado se redujo 1.36% anual, mientras que las remuneraciones medias reales crecieron 4.01% anual en el mismo mes.1
Menos plazas, pero mejor pagadas
El contraste no es casualidad ni un dato aislado de julio. De acuerdo con el INEGI, el personal ocupado del sector manufacturero acumula 41 meses consecutivos de disminución anual, lo que equivale a tres años y cinco meses a la baja. En paralelo, el estudio del organismo señala que las remuneraciones medias reales mostraron un crecimiento anual de 4.01% anual en julio, un incremento que en algunas coberturas de la misma nota se reporta en 4% sobre el salario promedio del sector.1
Este patrón no es nuevo en 2026: entre enero y mayo, el empleo manufacturero cayó 2.4% anual, un porcentaje que prácticamente duplicó la caída registrada en el mismo periodo del año anterior. Para mayo, el índice de personal ocupado que mide la EMIM se ubicó en 97.9 puntos, un nivel que ya es muy cercano a la lectura de 97.4 unidades que tuvo en mayo de 2020, cuando tocó fondo como consecuencia de las medidas de distanciamiento social por el Covid-19.2

Tres causas detrás de la contracción
Gabriela Siller, directora de Análisis Económico de Banco BASE, identifica tres factores detrás de la pérdida sostenida de empleos manufactureros. El primero son los aranceles impuestos por Estados Unidos, que ha afectado a la industria automotriz y siderúrgica. El segundo es la falta de inversión privada en México, que responde al deterioro del estado de Derecho, la caída en la confianza empresarial y la incertidumbre respecto a la relación comercial con Washington.
El tercer factor es de origen interno: el incremento de los costos laborales en México, dijo la analista. El alza al salario mínimo general no solo eleva el ingreso directo de los trabajadores, sino que también encarece las cargas patronales, porque el costo ante el IMSS, los aguinaldos y las aportaciones a los fondos de pensiones y el Infonavit aumentan de la mano con este indicador y son aportaciones que corresponden a las empresas.
El incremento de los costos laborales en México es el tercer factor que ha afectado al empleo manufacturero.
Gabriela Siller, directora de Análisis Económico de Banco BASE
Quién pierde más: los subsectores intensivos en mano de obra
La contracción no golpea a toda la industria por igual. Por subsectores, las mayores caídas se concentraron en la fabricación de muebles, colchones y persianas, productos textiles, la industria del plástico y el hule y la fabricación de prendas de vestir, con caídas entre 2.9% y 5.74%. Son ramas que dependen fuertemente de mano de obra poco calificada y que, al enfrentar mayores costos laborales, ajustan primero el número de trabajadores.
En contraste, el equipo de transporte —automotriz y autopartes— también figura entre los más golpeados por el frente arancelario: en la primera mitad del año perdió más de 43 mil puestos de trabajo y redujo 6.7% el valor de su producción, de acuerdo con un análisis independiente basado en cifras del INEGI.3 La excepción es la fabricación de equipo de cómputo y electrónicos, que aumentó su empleo 4.3% en el mismo periodo, impulsada por el crecimiento de las exportaciones de computadoras hacia Estados Unidos.4
Lo que hay que saber
- Caída acumulada
El personal ocupado en manufactura lleva 41 meses consecutivos de disminución anual, según el INEGI.
- Salarios al alza
Las remuneraciones medias reales crecieron 4.01% anual en julio de 2026, pese a la caída del empleo.
- Peso en el IMSS
La manufactura es el sector con mayor aporte al empleo formal registrado ante el IMSS, con cerca de 5.9 millones de asegurados.
- Geografía desigual
Solo cuatro entidades aumentaron su empleo manufacturero en el primer semestre de 2026; en las otras 28 disminuyó.

El peso de la manufactura en el empleo formal
La manufactura es, por mucho, el principal motor de afiliación al IMSS. Al cierre de mayo de 2026, el sector registró cinco millones 920,138 trabajadores asegurados, una cifra menor en 86,159 puestos en comparación con el año anterior. Esa base representó 26.1% del total de trabajadores asegurados en el país, según cifras difundidas por el propio instituto.2
El deterioro del empleo formal en manufactura ocurre, además, en un contexto de debilidad más amplia: la contracción de patrones afiliados al IMSS y la desaceleración de la inversión productiva alimentan un círculo que reduce la capacidad de la economía para generar plazas nuevas, de acuerdo con análisis de organizaciones como México ¿Cómo Vamos?.5
Qué significa para trabajadores y empresas
La doble cara del dato tiene ganadores y perdedores claramente diferenciados. Para quien conserva su empleo en manufactura, el poder de compra mejora: un salario promedio que crece por encima de la inflación representa un alivio real. Pero para quienes pierden su plaza —o para los jóvenes que buscan entrar al sector— el mercado laboral formal se estrecha, particularmente en subsectores intensivos en mano de obra como textiles, muebles y prendas de vestir.
Para las empresas, el cálculo también es de doble filo: mayores costos laborales por trabajador —vía salario mínimo, IMSS, aguinaldo e Infonavit— pueden llevarlas a operar con plantillas más reducidas pero más productivas, sustituyendo trabajo por automatización o consolidando operaciones. El riesgo, señalan los propios analistas, es que la combinación de aranceles estadounidenses, baja inversión privada y mayores costos laborales convierta un ajuste temporal en una pérdida estructural de capacidad manufacturera del país.














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