La inflación general en México se situó en 3.42% anual en la primera quincena de septiembre de 2026, según el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI)1, mientras que el salario mínimo tuvo un incremento de 13% para este año, aprobado por la Comisión Nacional de Salarios Mínimos (CONASAMI)2. La diferencia entre ambos porcentajes explica por qué millones de trabajadores no ven su sueldo crecer al mismo ritmo que los precios: la ley solo obliga a que el salario mínimo nunca sea inferior a la inflación, pero no fija ningún piso para los demás sueldos del país.
Lo que dice el dato oficial de inflación
De acuerdo con el INEGI, la inflación en México se aceleró en la primera quincena de septiembre de 2026 y llegó a 3.42 por ciento anual, por encima del 3.37 por ciento que esperaban los analistas consultados por Reuters. El Índice Nacional de Precios al Consumidor (INPC) avanzó 0.33 por ciento respecto a la quincena anterior y se ubicó en un nivel de 146.010 puntos.
El indicador que más vigila el banco central, la inflación subyacente, tuvo un comportamiento distinto: bajó por tercera quincena consecutiva y se ubicó en 3.79 por ciento anual, su nivel más bajo desde principios de 2025. Aun así, se mantiene cerca del límite superior del rango objetivo de Banxico, que es de 3 por ciento con un margen de +/- un punto porcentual.
Entre los productos que más presionaron el índice destacó el jitomate, que encabezó las alzas con un incremento quincenal de 22.79 por ciento, seguido de la cebolla con 8.61 por ciento, el gas doméstico LP con 1.97 por ciento y el pollo con 1.53 por ciento. También pesaron las colegiaturas: los precios de la educación aumentaron 2.87% quincenal y 5.84% anual, con alzas de 5.85% en primaria, 5.33% en secundaria y 1.10% en universidad.
Lo que hay que saber
- Inflación anual
3.42% en la primera quincena de septiembre de 2026, según INEGI.
- Inflación subyacente
3.79% anual, su nivel más bajo desde principios de 2025.
- Meta de Banxico
3% con un margen de más/menos un punto porcentual.

El salario mínimo sube 13%, pero no todos los sueldos
El contraste con los salarios es marcado. La Comisión Nacional de Salarios Mínimos (CONASAMI) anunció el aumento del salario mínimo en México, de 278.80 a 315.04 pesos diarios, para 2026, equivalente a 9,582.47 pesos al mes, informó el secretario del Trabajo y Previsión Social, Marath Baruch Bolaños. Ese ajuste representa un incremento de 13%, muy por arriba del 3.42% de inflación registrado en septiembre.
Sin embargo, ese 13% no se traslada automáticamente a todos los trabajadores. Según explicó a Infobae el académico de la Universidad Iberoamericana, Francisco Javier Jiménez, los aumentos salariales en empresas e instituciones normalmente se negocian tomando en cuenta la inflación esperada, no el porcentaje de aumento del salario mínimo. El experto puso como ejemplo que en la IBERO el Sindicato de Trabajadores solicitó un incremento del 7% para 2026, mientras que la inflación estimada para el cierre de 2025 rondaba el 4%; así, el aumento sindical propuesto fue mayor que la inflación, pero menor al incremento del salario mínimo.
La razón de fondo es legal: la ley exige que el aumento al salario mínimo nunca sea menor a la inflación, pero no obliga a que todos los sueldos suban en la misma proporción.
En México no existe ninguna legalidad que obligue a las empresas a aumentar los sueldos por encima del salario mínimo salvo cuando lo establecen los contratos colectivos.
Janneth Quiroz, directora de Análisis Económico de Monex
Quién gana más con el ajuste y quién se queda igual
El impacto del aumento del salario mínimo no es parejo entre la fuerza laboral. Según Expansión, no todos los trabajadores del país tendrán acceso al aumento de 13% al salario mínimo que recientemente se aprobó para 2026, ya que para quienes ganan por encima de ese umbral, los ajustes salariales se negocian individual o colectivamente, o se realizan para compensar la inflación, que al cierre de 2025 era de 3.8%.
Quiroz, de Monex, advirtió además que en la mayoría de los casos los ajustes salariales se realizan únicamente para compensar la inflación o se negocian de forma individual o colectiva, lo que deja fuera de un beneficio real a buena parte de los asalariados que ya ganan más de un mínimo.
Esta brecha no es nueva: Forbes México documentó que los aumentos de los últimos años al salario mínimo superan con creces la inflación interanual de estos mismos años; por ejemplo, de 2021 a 2022 el mínimo subió cerca de 22%, y de 2023 a 2024 ascendió 20%, una política que recupera poder adquisitivo en el segmento de menores ingresos, pero que no se replica igual en el resto del mercado laboral.

El riesgo de que el salario mínimo presione más inflación
El propio aumento al salario mínimo tiene un efecto de regreso sobre los precios. De acuerdo con Forbes México, el aumento al salario mínimo trae consigo un impacto directo en la inflación; los principales bancos del país pronostican que, con este último aumento, la inflación cerrará 2026 en torno al 4.05% anual, en contraste con la meta de 3% de Banxico.
El medio advierte también sobre el riesgo de que este tipo de política se traduzca en menos beneficio real para los hogares: la experiencia sugiere que los incrementos salariales indiscriminados tienden a alimentar la inflación en la economía mexicana, reduciendo los beneficios reales para los trabajadores y afectando negativamente a todos los consumidores.
Para las empresas y las PyME, esto se traduce en un doble reto: absorber el costo laboral de un salario mínimo que crece por decreto, mientras enfrentan presiones de precios en insumos como el gas LP, frutas y verduras y colegiaturas, que ya empujaron al alza el INPC de septiembre.
- Trabajadores que ganan el salario mínimo: reciben el incremento de 13% decretado por CONASAMI.
- Trabajadores con sueldos por encima del mínimo: su ajuste depende de negociación individual, colectiva o del comportamiento de la inflación.
- Empresas y PyME: deben absorber el costo del salario mínimo más alto sin que exista obligación legal de replicarlo en el resto de la nómina.
- Consumidores en general: enfrentan el riesgo de que aumentos salariales amplios se trasladen a precios más altos, según advierten analistas bancarios.














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