Si en septiembre sentiste que el mandado te rindió menos, no es impresión tuya: el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) confirmó que la inflación anual subió a 3.45%, impulsada principalmente por el alza en productos como el jitomate y la cebolla, justo cuando el consumo privado —el gasto de los hogares que representa cerca del 70% del PIB— llegó a un punto muerto tras el Mundial de Fútbol 2026.
Qué subió y qué bajó en septiembre
El dato del INPC (Índice Nacional de Precios al Consumidor) que publicó el INEGI muestra que la inflación anual subió a 3.45% en septiembre, empujada sobre todo por el componente no subyacente —es decir, alimentos frescos y energéticos, que son más volátiles—, destacando el aumento en el precio de productos como el jitomate y la cebolla.1
La parte buena, si así se le puede llamar, es que la inflación subyacente —la que excluye alimentos volátiles y energéticos, y que Banxico vigila más de cerca porque refleja presiones de fondo— continuó moderándose.2 Es la diferencia entre un sube y baja en el changarro de la esquina y una tendencia que de verdad te pega el sueldo completo.
Lo que dice el dato oficial
- Inflación anual septiembre 2026
3.45%, según el INPC publicado por INEGI.
- Causa principal del alza
Productos agropecuarios como jitomate y cebolla, dentro del componente no subyacente.
- Inflación subyacente
Continuó moderándose, señal de que las presiones de fondo ceden más despacio que los precios de alimentos frescos.

El consumo privado, en punto muerto
Mientras los precios se mueven, el gasto de las familias no termina de reaccionar. El Indicador Mensual del Consumo Privado (IMCP) del INEGI mostró una variación nula en julio, luego de haber caído 0.5% en junio, el mes en que México fue coorganizador del Mundial de Fútbol 2026 y albergó 13 encuentros, incluidos los de la selección mexicana.3
De forma anual, el consumo privado creció apenas 1.1% en julio, una desaceleración frente al 1.6% de junio y el menor crecimiento interanual desde julio de 2025.3 Dicho en plata: la familia mexicana promedio no se aventó la fiesta que muchos negocios esperaban con el torneo —fue más bien una cena sencilla que un banquete.
Por qué el Mundial no disparó las ventas
Las expectativas de retailers y marcas de consumo masivo eran altas: un estudio de NielsenIQ (NIQ) había anticipado que categorías asociadas a los partidos, como chocolate, vino, whisky y botanas, registrarían incrementos de hasta 13% en volumen durante las semanas de juego, con picos de hasta 40% en chocolate.4
Pero el resultado real del indicador de consumo privado de julio quedó por debajo de lo que el propio INEGI había pronosticado (0.2% de crecimiento mensual) a través de su Indicador Oportuno del Consumo Privado.3 La explicación detrás del dato: una menor compra de bienes de origen nacional, justo cuando se esperaba que el ambiente festivo del torneo disparara el gasto.
El resultado confirma la fría recepción que dio el país al Mundial de Futbol 2026 en términos de consumo.
Al Contacto, sobre los datos del IMPC del INEGI

La cautela que no se va
El trasfondo de estos números es un consumidor mexicano que lleva meses —y según algunos estudios, años— apretándose el cinturón. El informe Consumer Outlook: Guide to 2026 de NielsenIQ encontró que 21% de los consumidores en México reportó que factores económicos o geopolíticos de los últimos tres años les hicieron perder su empleo o ingresos, una situación que persiste hasta ahora.5
A escala global, 40% de los consumidores dice actuar con prudencia frente al alza del costo de vida y del crédito; en México, ese indicador de cautela alcanza 98%, según el mismo informe, lo que coincide con un gasto más consciente y una mayor preferencia por productos que ofrecen transparencia y simplicidad en sus etiquetas.5 Es la versión moderna de comparar precios en tres changarros antes de comprar: ya no es terquedad, es estrategia de sobrevivencia familiar.
Qué significa para tu bolsillo
Para una familia que gasta en el súper cada semana, una inflación de 3.45% con alimentos frescos como motor principal se traduce en que el dinero rinde menos específicamente en la sección de frutas y verduras, aunque otros rubros —como los que integran la inflación subyacente— suban más despacio.
Para negocios y PyME que venden productos de consumo, el mensaje de los datos de julio es claro: no basta con un evento masivo como el Mundial para garantizar ventas si el consumidor sigue cuidando cada peso. La Generación Z, que según coberturas del sector retail tiene cada vez más peso en las decisiones de compra, está inclinándose por formatos familiares, marcas de menor precio y promociones antes que por el gasto discrecional espontáneo.















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