Hay dinero disponible en el sistema financiero mexicano, pero las pequeñas y medianas empresas no lo están tomando. Así lo documentó un reporte de Expansión publicado el 18 de septiembre, que cita cifras de la Comisión Nacional Bancaria y de Valores (CNBV) recopiladas por la Asociación de Bancos de México (ABM): el índice de morosidad se ubica en 1.8% y la banca estima que el financiamiento total al sector privado crecerá 6.1% durante 2026, frente a una expansión económica proyectada de apenas 1.2%. El problema no es la oferta de crédito, sino la cautela empresarial y las barreras estructurales que mantienen fuera del sistema bancario a la mayoría de los negocios pequeños del país.
Lo que dicen los bancos
El diagnóstico del sector financiero contrasta con el de muchos empresarios. Según el reporte de Expansión, la banca reconoce un rezago de entre seis y nueve meses entre la actividad económica y la crediticia, y espera que la recuperación del crédito comience de manera paulatina hacia el cuarto trimestre del año.1
Es decir: si la economía mexicana empieza a repuntar hoy, el crédito a pymes tardaría en reflejarlo hasta bien entrado 2027. Mientras tanto, los datos muestran que el financiamiento a MiPyMEs ha seguido avanzando, aunque persiste una brecha entre lo que la banca está dispuesta a prestar y lo que las pequeñas empresas logran captar.1

El costo real del dinero
El acceso a crédito no depende solo de la voluntad bancaria: depende de su precio. En abril, empresarios de los sectores de proveeduría, industrial y financiero consultados por el diario AM coincidieron en que el costo del financiamiento duplica la tasa de referencia interbancaria, incluso después de que Banxico recortara su tasa de 7% a 6.75%.2
El especialista financiero Franco Padilla Fuerte explicó que la brecha entre la tasa de referencia y el rango de entre 20% y 70% que cobran los créditos comerciales y las tarjetas obedece a una estructura de costos y riesgos que las instituciones trasladan al usuario final.2
La consecuencia se ve en los números de penetración: entre las medianas empresas, solo el 11% reporta tener un crédito activo con la banca privada; entre las pequeñas, la cifra cae a apenas 3%.2 Otros análisis sitúan el acceso a crédito formal entre pymes mexicanas en solo 14%, frente a cerca de 40% en Brasil.
no son empresas de caridad
Franco Padilla Fuerte, especialista financiero, sobre por qué los bancos trasladan sus costos y riesgos al cliente
El dinero que sí está entrando
Mientras la banca comercial avanza despacio, otros canales de financiamiento se están moviendo más rápido. El 9 de octubre, el organismo multilateral BID Invest colocó en la Bolsa Institucional de Valores (BIVA) un bono social por 3,500 millones de pesos (unos 193 millones de dólares), a una tasa de TIIE de Fondeo más 0.31%, específicamente para fortalecer el crédito a pymes mexicanas.3
La colocación tuvo una demanda 1.3 veces superior a lo ofrecido, señal de que hay apetito inversionista por instrumentos atados al financiamiento de pequeñas empresas, incluso cuando el crédito bancario tradicional avanza con cautela.3
En paralelo, el gobierno federal ha empujado su propia batería de programas bajo el Plan México: Nacional Financiera (Nafin) y Bancomext activaron esquemas de crédito desde 500,000 pesos hasta 30 millones de dólares, con garantías de hasta 70% para créditos de hasta 20 millones de pesos y de 80% para empresas que acceden por primera vez a financiamiento formal.4 El programa "Mi Primer Crédito" ofrece hasta 5 millones de pesos a cinco años, diseñado para romper el círculo vicioso de no tener historial crediticio porque nunca se tuvo un préstamo.
Lo que hay que saber
- Morosidad bancaria
El índice de cartera vencida en crédito empresarial se ubicó en 1.8%, según CNBV y ABM.
- Crecimiento del crédito proyectado
La banca estima que el financiamiento al sector privado crecerá 6.1% en 2026, muy por encima del 1.2% de crecimiento económico esperado.
- Bono social BID Invest
3,500 millones de pesos colocados en BIVA el 9 de octubre, con demanda 1.3 veces superior a lo ofrecido.
- Penetración de crédito formal
Solo 11% de las medianas empresas y 3% de las pequeñas tienen un crédito activo con la banca privada.

Quién gana y quién sigue fuera
Las pymes representan 99.8% de las empresas registradas en México y generan alrededor del 71% del empleo, de acuerdo con datos citados por Expansión.5 Pese a ese peso económico, la mayoría de los negocios pequeños opera fuera del sistema bancario formal: muchos nunca han tenido un préstamo y carecen del historial crediticio necesario para calificar al primer financiamiento.
Ese es el verdadero cuello de botella que ni las garantías públicas ni los bonos sociales resuelven por sí solos: no es que falte dinero en el sistema, es que buena parte de las pymes mexicanas —sobre todo las más pequeñas y las que operan en efectivo— son invisibles para los criterios de evaluación de riesgo de la banca. Mientras eso no cambie, los programas de garantías y la liquidez fresca de instrumentos como el bono de BID Invest beneficiarán primero a las empresas medianas con algo de historial, dejando rezagado al segmento más pequeño y más numeroso.















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