El gasto de los hogares mexicanos dejó de crecer en julio de 2026 y la inflación anual subió a 3.45% en septiembre, dos señales que confirman lo que ya se sentía en el changarro de la esquina y en el súper: el dinero rinde menos y las familias están comprando con más cuidado. El dato oficial del INEGI y la percepción en la mesa de la cocina no siempre coinciden, pero este mes se acercaron peligrosamente.
Qué dice el dato duro
El Indicador Mensual del Consumo Privado (IMPC) del INEGI registró una variación nula en julio de 2026, luego de caer 0.5% en junio durante el Mundial de Futbol.1 El resultado quedó por debajo de lo que el propio INEGI había anticipado: un crecimiento de 0.2% mensual.
De forma interanual, el consumo privado creció apenas 1.1% en julio, una desaceleración frente al 1.6% de junio y el menor avance desde julio de 2025.1 Este freno coincidió, de manera contraintuitiva, con la fase final del Mundial 2026, del cual México fue coorganizador con 13 partidos en su territorio.
Los números que explican el frenón
- Consumo privado en julio
Variación mensual nula, tras caer 0.5% en junio.[^1]
- Consumo privado interanual
Creció 1.1% en julio, el menor ritmo desde julio de 2025.[^1]
- Inflación anual septiembre
Se ubicó en 3.45%, impulsada por el componente no subyacente.[^2]
- Canasta de consumo mínimo
Subió 3.29% anual según el propio INEGI, por debajo de la inflación general.[^3]

La inflación que mide el INEGI contra la que sientes
En septiembre, la inflación general repuntó a 3.45% anual, pero no por el componente subyacente —el que marca la tendencia de fondo—, que de hecho bajó de 3.88% a 3.75% anual.3 El responsable fue el componente no subyacente, donde viven los productos agropecuarios: jitomate, frutas y verduras que suben y bajan con el clima y la cosecha.
Aquí está la primera doble cuenta: el INEGI calcula también una canasta de consumo mínimo con los bienes y servicios más básicos, que subió 3.29% anual, menos que la inflación general.3 Pero esa canasta pondera fuerte la vivienda propia —una renta imputada que, como explica el columnista Enrique Quintana, "nadie paga en la caja del supermercado" y se mueve lento, diluyendo los picos reales del mercado.
Es como cuando el recibo de la tarjeta de crédito dice que debes menos en promedio, pero tú solo recuerdas lo que pagaste de más en la fiesta del fin de semana: la familia no promedia, recuerda los golpes más fuertes al bolsillo.
Mientras la memoria de los consumidores siga comparando contra 2019 o 2020, la mejora estadística tardará en convertirse en alivio percibido.
Enrique Quintana, columnista de El Financiero
Quién absorbe el golpe
El estancamiento del consumo no es parejo. El avance anual del gasto se concentró en bienes importados (1.7% anual), frente a un modesto 0.8% de los productos hechos en México, según el seguimiento de México, ¿Cómo Vamos?1 Eso significa que, aun cuando las familias gastan, lo hacen priorizando lo que ya tenían planeado comprar afuera, no necesariamente impulsando a la producción nacional.
El consenso de analistas consultado por El Financiero prevé que 2026 cierre con una inflación cercana a 3.9%, de nuevo lejos de la meta puntual de 3% que persigue el Banco de México.3 Eso implica que el alivio en el bolsillo, si llega, será parcial y gradual, no un respiro inmediato.

Un consumidor que ya aprendió a cuidarse
Un estudio de NielsenIQ (NIQ) sobre perspectivas de consumo encontró que 21% de los mexicanos reporta que factores económicos o geopolíticos de los últimos tres años le hicieron perder su empleo o ingresos, una situación que persiste hasta ahora.4 Otro 17% perdió ingresos en algún momento pero ya recuperó su estabilidad.
El dato más revelador es este: a escala global, 40% de los consumidores dice actuar con prudencia frente al alza del costo de vida y del crédito. En México, ese indicador llega a 98%.4 Prácticamente todos los hogares mexicanos están comprando con la calculadora en la mano, no por capricho sino porque la experiencia reciente los obligó a hacerlo.
Esta cautela explica por qué, incluso con un evento como el Mundial 2026 —que según firmas de consumo masivo dispara categorías como chocolate (+40%) o cerveza (+12%) durante los partidos— el gasto total de los hogares no despegó.5 La fiesta deportiva movió ventas puntuales, pero no cambió la foto completa del consumo.
- Chocolate: +40% en volumen durante semanas de partido
- Vino: +27%
- Whisky: +22%
- Platos desechables: +15%
- Cerveza: +12%















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